lunes, 17 de abril de 2017

Alternativas frente a la tendencia neoliberal, una reflexión desde el pensamiento crítico latinoamericano para la construcción de la paz.


José Javier Capera Figueroa, Sergio Huertas Hernández y Camilo Oviedo Monroy
http://www.ut.edu.co/academi/images/archivos/fac_humanas_artes/publicaciones/revistas/Memorias_REDUNIPAZ2016.pdf

 Resumen La finalidad de la siguiente ponencia consiste en realizar una serie de críticas a las políticas neoliberales en América Latina y discurrir sobre cómo desde las teorías decoloniales se genera un nuevo paradigma que se articula con el pensamiento crítico latinoamericano para la construcción de la paz; asimismo, este documenta presenta una apuesta por repensar los modelos económicos, políticos, culturales, los regímenes y las democracias, pero en especial la relaciones entre el ser humano y la naturaleza en los territorios latinoamericanos. Para conseguirlo, se recurre al análisis documental como criterio de abordaje. Al final, se plantearán algunas conclusiones que articulen el pensamiento crítico latinoamericano y las teorías decoloniales, realizando reflexiones críticas sobre la implementación del proyecto neoliberal en los pueblos del Sur y la construcción de la paz en el contexto latinoamericano.
 Palabras Claves: Globalización, Neoliberal, Decolonialidad, Pensamiento crítico, Políticas neoliberales, Resistencia, Construcción de paz.
 Introducción
 Los procesos históricos desarrollados en las últimas décadas en Latinoamérica muestran escenarios marcados por una serie de conflictos, incluso bélicos, políticas de intervencionismo y tratados de libre comercio en medio de crisis ambientales. En pocas palabras, se viven momentos de colonialismo epistémico, político y cultural; asistimos a la implementación de modelos de corte americano y eurocéntrico en las sociedades del sur. Es por esto que medidas como la privatización de lo público, la implementación de un modelo exportador (materias primas), la noción del subdesarrollo, la idea del progreso, la penetración del capital extranjero y sobre todo la generación de condiciones políticas y económicas, por parte de grupos sociales como las élites, las burguesías y oligarquías criollas, actuaron facilitando la incursión de capital transnacional, articulando la base de un proyecto imperialista. Al respecto, Renán Vega Cantor menciona que en las últimas décadas se impuso un modelo primario exportador, similar al que conoció el país (Colombia) en la segunda mitad del siglo XIX, pero ahora desindustrializado, que fomentó la penetración renovada del capital extranjero, principalmente de las multinacionales imperialistas, la expropiación de bienes comunes y la imposición del dogma de las ventajas comparativas como criterio que justifica nuestra especialización en la explotación de bienes primarios (Cantor, 2009: p. 43). 77 Del mismo modo, aparecen fenómenos de amplia escala como son la mercantilización de la naturaleza (Michael Lowy), el fetiche de la mercancía (Marx, 2002), la visión extractivista de los recursos naturales (Enrique Leff), la explotación y acumulación del capital (Harvey, 2007), entre otros; el resultado de dichos procesos produjo consecuencias en el espectro político, ideologías polarizando las sociedades. Así puede verse, por ejemplo, la noción de ingenua oposición entre centro y periferia, en donde los países latinoamericanos son la periferia del subdesarrollo, y al mismo tiempo la materia prima para el desarrollo de las denominadas ‘potencias’. Desde esta perspectiva ideológica se construye una serie de proyectos imperialistas que contribuyeron a la crisis civilizatoria, revelación de las contradicciones del sistema capitalista: una fábrica simultánea de riqueza y de miseria, productor constante de injusticia y desigualdad, en razón de lo cual la polarización de clase es una de sus características intrínsecas. Eso se manifiesta en los más diversos tópicos de la vida social, como sucede con la producción de alimentos, las explotaciones de los bienes comunes y la deshumanización entre el hombre y la naturaleza (Véase Cantor, 2009). ¿Qué se produce con el capitalismo? El capitalismo va en función de producir hambrientos. Esto no es algo que sea nuevo, su expansión mundial ha generado, de manera invariable, hambre a vasta escala, como resultado de la destrucción de las economías locales, sometidas a nuevas exigencias para que se ‘adapten’ a los requerimientos del mercado mundial, como reza la fórmula de los economistas ortodoxos (Lander, 2010: p. 28). El Estado neoliberal es para garantizar los derechos de propiedad privada individual, el imperio de la ley, y el libre comercio: en las sociedades neoliberales que gobiernan estos mecanismos, los monopolios para el uso de la violencia se emplean para preservar las libertades económicas de una minúscula élite dominante, por encima de cualquier otra realidad social, por masiva que esta llegase a ser. Aun así, desde una perspectiva mayor, el capitalismo se basa en la explotación a gran escala y multidimensional de la naturaleza, de las estructuras políticas, las culturales, las tecnológicas, los centros académicos, y entonces se forman las ‘industrias culturales’ con empresarios sociales que contratan trabajadores sin garantizar los derechos laborales más elementales, vulnerando con ello los derechos de sus comunidades relativas o de parentesco. Así, a gran escala, puede describirse una explotación capitalista de nuestras vidas. No puede ser otra por ello la finalidad del siguiente texto: plantear críticas sobre la globalización neoliberal y sobre cómo se ha configurado en los territorios latinoamericanos, fundamentalmente por medio del estudio de las dinámicas que emergieron antes y después de los procesos de fomento del neoliberalismo en los Estados. Pero, al mismo tiempo, también se tratará de compartir propuestas de pensamiento crítico latinoamericano y desde la perspectiva decolonial, sobre posibles apuestas alternas y contra hegemónicas frente a las corrientes 78 neoliberales evidenciadas en las prácticas, discursos y acciones de los sujetos en las sociedades.

Crisis y rupturas del neoliberalismo en Latinoamérica

 En los primeros años de la década de 1990, en Latinoamérica, los presidentes de aquel entonces establecieron una serie de reformas políticas que los economistas asociaron como ‘recetas’ o ‘manuales’. Dichas recetas pretendían realizar un cambio en los planes de ajustes estructurales sobre las económicas nacionales, así como también en la proyección que tendría que realizar cada país en un determinado tiempo. De esta manera, nociones como la competitividad, la rentabilidad, la sostenibilidad, entre otras, implantaron un cambio en el imaginario de las estructuras de poder de aquellos tiempos. A estas lógicas reformistas se sometieron, implementando las ‘recetas’, países como Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Argentina, México, entre otros. Con el paso del tiempo, las respectivas crisis políticas, económicas, ambientales repercutieron en sus territorios como los casos de Colombia, con crisis política y narcotráfico; México, con tratados de libre comercio que empobrecieron a los campesinos; o Brasil, que vive una crisis educativa y hoy experimenta procesos golpistas. Los aquí mencionados son apenas algunos de los fenómenos de gran dimensión que se han presentado Latinoamérica como consecuencia de la implementación de las reformas neoliberales. Así, la idea del capitalismo y la de la libertad de mercado se han perpetrado en los países latinos, en donde las “fuerzas de la izquierda tradicional (partidos políticos y sindicatos) son claramente incapaces de organizar una oposición sólida contra el poder del capital” (Harvey, 2014: p. 14). Mientras tanto, las rupturas del capitalismo y las políticas neoliberales nos conducen a una nueva forma de esclavismo en la que somos dominados por las mercancías: […] la comida, la ropa y los teléfonos móviles vienen y van, mientras que el dinero sigue circulando por los bolsillos de la gente (o las cajas fuertes de las instituciones). Así es como la mayor parte de la población mundial vive habitualmente su vida cotidiana. (Harvey, 2014: p. 31). Se reafirma de esta manera que los fenómenos inmersos en las realidades latinoamericanas nos enfrenta a condiciones como la pobreza, la violencia y el despojo, en donde existen un tipo de racionalidad instrumental y un ejercicio de explotación sobre los recursos naturales, contribuyendo a los bajos niveles de desarrollo humano, las prácticas de corrupción por parte de los gobiernos, y una muy desequilibrada distribución de la riqueza, en contra de los más necesitados, conllevando a empobrecer la vida de millones de familias campesinas, sobre todo del Sur, que había logrado mantenerse –en lo fundamental– no al margen del capitalismo, no al margen del mercado, pero con una lógica de reproducción cultural y de estar en la naturaleza, que no estaba sometida plenamente a la 79 lógica de la mercantilización. La producción campesina no era una producción de mercancías, era una producción de vida, de alimentos, de cultura, de intercambios, contraria a las condiciones en que diversas comunidades conviven en estas épocas (Lander 2009: p. 80). Otro eje de la crisis en el continente se manifiesta por medio de las políticas extractivistas que se constituyeron en un proyecto de obligatoriedad, puesto que impulsaría la región y contribuiría a superar ese estado de ‘subdesarrollo’; sin embargo, con el tiempo, resultó ser lo contario: el extractivismo se convirtió en un retorno a las economías de enclave, la consolidación de una fuerte dependencia económica de las inversiones extrajeras de tipo ‘productivo’, convirtiéndose en el eslabón de las dinámicas de la economía global y el mercado mundial. De esta manera los territorios se asimilaron como centros productivos, garantías financieras para los intereses transnacionales, los agronegocios, la minería, las zonas turísticas, los parques naturales, los espacios urbanos; las zonas rurales como materia prima del capitalismo mundial. En definitiva, en medio de la crisis ambiental, hoy generalizada en todo el planeta, al ser numerosos los componentes de la crisis civilizatoria que hoy soportamos, se conforma toda una serie de dinámicas de despojo territorial, violación masiva a la condición humana, criminalización sobre la protesta social; de manera general, se experimenta hoy todo la reproducción de políticas transnacionales que van en contravía de los pensamientos de las comunidades, y de los intereses de los grupos sociales. Pero mientras todo eso ocurre, existe también una corriente de ciudadanos que apuesta a construir una sociedad alterna, diferente y correspondiente con una relación equilibrada entre las comunidades y la naturaleza no humana, en donde proyectos como el dialogo de saberes, la construcción de escenarios para la paz y las prácticas del buen vivir sean ritmos y experiencias de vida que se puedan construir en comunidad.

 La apuesta al pensamiento crítico-decolonial latinoamericano

 La noción de repensar la crisis civilizatoria que enfrenta la humanidad implica un ejercicio eminentemente crítico, siendo esto parte de lo que constituye el pensamiento crítico latinoamericano. Se trata de un tipo de pensamiento que no se fragua en medio de discusiones, sino que propone alternativas de transformaciones sociales. En este sentido, la apuesta de pensadores como (Dussel, 1994), (Grosfoguel, 2006), (Restrepo y Rojas, 2010), (De Sousa, 2010), entre otros, consiste en imaginar la posibilidad de construir otro mundo posible, un mundo en donde el velo eurocentrista, la colonialidad del pensamiento, ser y poder puedan ser reflexionadas desde los propios contextos latinoamericanos. Esta propuesta consiste en construir nuevas formas de participación, educación, culturas, lazos comunitarios de carácter diversos que constituyan los diálogos entre 80 saberes técnicos y populares que logren convivir; es la iniciativa de dar un giro a la tendencia positivista, racionalista, instrumental que se tiene sobre el mundo de la vida. Tal como lo manifiesta Boaventura de Sousa, los movimientos del continente latinoamericano, más allá de los contextos, construyen sus luchas basándose en conocimientos ancestrales, populares, espirituales que siempre fueron ajenos al pensamiento eurocéntrica. Por otro lado, sus concepciones ontológicas sobre el ser y la vida son muy distintas del preceptismo y de los individualismos occidentales (Véase De Sousa 2010: pp. 18-19). En este sentido, el pensamiento crítico desvirtúa los mitos, falsedades y aforismos que trae consigo el modelo neoliberal, propone como alternativa las acciones colectivas, las formas de participación democratizadas, el respeto por convivir en la diferencia; articulándose de esta forma el juego de lenguajes, el conocimiento por nuestras realidades, la canalización de las demandas y aspiraciones que construya mundos donde sea posible la armonía y la convivencia entre los seres humanos, relacionándose de forma equilibrada con sus respectivos entornos naturales. Por ello, la teoría crítica latinoamericana construye derechos humanos propios, democracias, dignidad, respeto, territorios, autogobiernos, prácticas del buen vivir desde acá, implicado la ruptura entre el colonialismo y el colonizador, apostándole por constituir subjetividades, sentimientos, emociones que constituyen el sujeto en comunidad. Es la iniciativa de reflexionar sobre los paradigmas y establecer condiciones alternas que tengan peso frente a la crisis compleja y civilizatoria que afrontan las sociedades en estas épocas; asimismo refleja iniciativas como la ecología de saberes que es básicamente una contra epistemología. El ímpetu básico tras su emergencia es el resultado de la emergencia política de gentes y visiones del mundo al otro lado de la línea, como compañeros de la resistencia global al capitalismo; en otras palabras, la globalización contra hegemónica. A manera de colofón, las lógicas neoliberales en la actualidad han demostrado ser un proyecto en fracaso; acciones políticas como lo de Ecuador, con el Suma Kawsay (buen vivir); lo de Bolivia, con la creación de un Estado plurinacional; Brasil, con la generación de políticas socialdemócratas propias de su gobierno; y Argentina, Chile y Uruguay, países que consiguieron establecer gobiernos con tendencias progresistas, son una evidente muestra de construcción de pensamiento crítico y de una mirada decolonial de la vida (Huertas y Capera, 2015: p. 12). Este es, pues, un pensamiento vigente y focalizado en el respeto por la naturaleza, las reformas constitucionales, el reconocimiento de los grupos oprimidos y la autonomía sobre las comunidades negras y los pueblos originarios; su apuesta consiste en reflexionar y reconocer de dónde venimos, para dónde vamos y qué será el día mañana de nuestros territorios, tal como lo manifestaba Eduardo Galeano en sus disertaciones: “Otro mundo es posible de construir y el mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar”. 81

 Bibliografía
 Boaventura de Sousa (2010). Descolonizar el saber, reinventar el poder, Montevideo, Trilce.
Enrique Dussel (1994), 1492. El encubrimiento del otro. Hacia el origen del ‘mito de la Modernidad’, La Paz, Plural.
 Ramón Grosfoguel (2006). “La descolonización de la economía política y los estudios postcoloniales”, en Notas de Población, N.° 80, Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, junio de 2006, pp. 53-74.
 David Harvey (2007). Breve historia del neoliberalismo



Una mirada crítica al concepto de dominación y racionalidad en el pensamiento de Max WeberJosé Javier Capera Figueroa, José Julián Ñañez Rodriguez

Resumen



La finalidad de este artículo consiste en realizar una descripción sobre el concepto de dominación y racionalidad en el pensamiento de Weber, a partir del texto “Economía y sociedad, esbozo de sociología comprensiva” para conocer la estructura de estos conceptos y su relación con la teoría social. Esto permite ver como se constituye el pensamiento social de la modernidad, y la figura clásica de la teoría sociológica donde la dominación y la racionalidad son conceptos que adquieren gran relevancia en los estudios de la sociología política. De esta forma, se pretende mostrar lo que constituyen la dominación y la racionalidad en el pensamiento de Max Weber. Ya teniendo como referencia estas aproximaciones, se procede a revisar algunos teóricos latinoamericanos que realizan una crítica a las categorías weberianas expuestas. Para así demostrar una serie de convergencias que existe al interior de la sociología latinoamericana con respecto a la conceptualización expuesta por Weber.


Texto completo. Revista FAIA

Reseña
Educación para la paz integral - Memoria, interculturalidad y decolonialidad


Revista POLISEMIA , Universidad Uniminuto (Colombia)
Disponible para lectura y descarga  aquí

El sociólogo, antropólogo y latinoamericanista Eduardo Andrés Sandoval Forero, investigador social, crítico y comprometido con la teoría y práctica que debe existir en las ciencias sociales, nos presenta su libro Educación para la paz integral - Memoria, interculturalidad y decolonialidad, en el que recopila una serie de artículos, ensayos y reflexiones extensas sobre la complejidad de pensar la paz integral como un tema pertinente de las dinámicas latinoamericanas, para así transitar en la apuesta por reflexionar a partir del giro decolonial la manera de construir ‘otro’ tipo de análisis/esquemas/conceptos que permitan comprender los problemas – estructurales como son: la violencia, pobreza, desigualdad, xenofobia, conflictos armados y autoritarismo que se viven en la región.Texto completo  aquí

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